Si una pudiera elegir en quién reencarnarse, yo me reencarnaría en esta mujer. Para ello también necesitaría una máquina del tiempo, ya que vivió entre 1898 y 1979.
Peggy Guggenheim es la sobrina de Solomon Guggenheim, el dueño oficial de la famosa colección de arte y quien construyó el primer museo Guggenheim: el de Nueva York, diseñado por Frank Lloyd Wright . Peggy Guggenheim ha pasado a la historia por ser la mecenas y descubridora de algunos de los artistas más importantes del siglo XX, como Jackson Pollock o Mark Rothko. Peggy no se limitó a hacer lo que la mentalidad de la época esperaba de ella como mujer, así que un día decidió romper por la fuerza con su insípido destino de señorita multimillonaria y marcharse a París en pleno apogeo de las vanguardias.
El padre de Peggy murió en el Titanic. Ella se fue a vivir a París con su marido, el escritor Laurence Vail, donde conoció a la crème de la crème de los artistas de vanguardia. En poco tiempo se convirtió en coleccionista de arte, mecenas, amiga y admiradora de los que luego serían los artistas más importantes del siglo XX. Peggy Guggenheim paseó por toda Europa y Estados Unidos los trabajos de sus amigos Kandinski, Duchamp, Picasso y Max Ernst, entre muchos otros, sin importarle su condición de judía en pleno apogeo nazi. En los años 20 conoció a Man Ray, del que fue amante. Man Ray tomó una serie de fotografías de ella en 1924.
Mientras, su tío Solomon -que había estado coleccionando arte de vanguardia- tiene suficientes obras como para montar su Colección de Arte No Figurativo en Manhattan. Un día Peggy Guggenheim se deja caer por allí. A Peggy no le gusta nada el mini-museo de su tío, al que califica como un desastre. Pero se enamora de la colección privada que Solomon tenía: Picasso, Braque, Kandinsky, Klee, Chagall…
Peggy se instala en Nueva York y monta su propia galería: Art of this Century, a tres manzanas de la colección de Solomon. Pero al poco tiempo vuelve a Europa y se instala en Venecia, en el palacio Venier dei Leoni, a orillas del Gran Canal. Peggy no quiso separar lo que sería su casa de la exposición de su colección de arte, así que podría decir que vivía en un museo. Esta mujer se convirtió en una leyenda viva. Su palacio Venier era el punto de mira de muchos artistas. En Venecia la conocían como la última Dogatessa, una dama como de otro tiempo, siempre embarcada en grandes proyectos. Ayudó, por ejemplo, a lanzar la prestigiosa Bienal de Venecia.

Unos años más tarde Harry, el heredero de Solomon, consigue convencer a su prima de Venecia para que se asocie con él en el proyecto del museo Guggenheim. En otros tiempos, Peggy no hubiera querido ni de broma asociar su nombre al de su tío. Pero, como ella misma dijo, había que resolver el futuro de su colección y lo hizo. Peggy falleció 10 años después de un ataque de apoplejía. Su muerte fue la consumación del imperio Guggenheim.







